Un Resumen de la Historia de El Salvador

Segun los restos arqueológicos, la actual región que ahora ocupa El Salvador estaba ya densamente poblada desde el año 600 a.C. Las diferentes etnias amerindias que habitaron sucesivamente (y a veces conjuntamente) el territorio salvadoreño fueron diversas: mayas, pocomames, lencas, y chortis.

A partir del siglo XI de nuestra era, el pueblo más extendido en El Salvador fue el de los pipiles (niños, en náhuatl), una tribu relacionada con los aztecas que se asentó en las partes occidentales y centrales del actual territorio salvadoreño, anteriormente conocidas como, el Señorío de Cuscatlán (Tierra de las cosas preciosas).

Tras la llegada de los españoles y la posterior a la conquista del Imperio Azteca por Hernán Cortés, su lugarteniente Pedro de Alvarado, descendió a través de Guatemala hasta el río Paz en 1524 e intentó tomar la capital del Señorío, luchando contra el Cacique de los Izalcos: Atonatl, a quien logró matar. Sin embargo la feroz resistencia de los ejércitos izalqueños lo hizo regresar a Guatemala derrotado y herido, aunque las campañas españolas no se detuvieron.

Gonzalo de Alvarado, hermano de Pedro, fundó en 1525 la Villa de La Bermuda (unos kilómetros al sur del actual Suchitoto), donde se inició la enseñanza del catolicismo, la lengua y la cultura españolas a cierto número de nativos en las iglesias y escuelas. Sin embargo, el Señor de Cuscatlán, Atlacatl atacó la villa en 1526, obligando a los españoles a abandonarla y a asentarla en el actual San Salvador. En 1528, Diego de Alvarado logró suprimir las últimas rebeliones indígenas e hizo colgar a Atlacatl, dando inicio al período de la Colonia española.

Durante la Colonia, El Salvador formó parte del Virreinato de la Nueva España por 300 años, cuya capital era la Ciudad de México (la antigua Tenochtitlán). Este período se distinguió por la explotación de los indígenas por parte de los españoles, la erradicación sistemática de sus costumbres y tradiciones, y la hegemonía de los funcionarios españoles sobre el resto de la sociedad.

Sin embargo, el 5 noviembre de 1811, el sacerdote salvadoreño José Matías Delgado llamó a la sublevación contra los españoles. La insurrección falló: Delgado y sus partidarios fueron capturados y encarcelados. No obstante, sus ideas ganaron popularidad en toda Centroamérica, y así, el 15 de septiembre de 1821, la región se declaró independiente de España. A los pocos años, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica formaron parte de las Provincias Unidas de Centroamérica. Esta federación duró hasta 1839, cuando las cinco naciones centroamericanas se convirtieron en países independientes.

Desde 1840 hasta el fin del siglo, la historia de El Salvador se destaca por la formación de una reducida pero poderosa burguesía cafetalera que controló al país con el apoyo de las fuerzas militares, las cuales aplastaron toda rebelión contra este régimen oligárquico. Asimismo, este período está marcado por la continua lucha entre los terratenientes conservadores y liberales, lo cual produjo un estado de guerra civil e inestabilidad política que duró hasta 1931, con las primeras elecciones libres que llevaron al poder al reformista Arturo Araujo (1931).

Las reformas de Araujo, sin embargo, no llegaron a ser implementadas, ya que a pocos meses después de su designación, el político fue derrocado por el general Maximiliano Hernández Martínez, quien instauró una dictadura militar ultra conservadora que suprimió numerosos derechos civiles y fue responsable de la muerte de unas 30,000 personas (La Matanza del 32), en su mayoría campesinos e indígenas en el llamado Levantamiento Campesino de 1932, dirigido por el líder comunista Augusto Farabundo Martí. El temor que surgió luego de la Matanza contribuyó a la desaparición de tradiciones y vestuario indígenas.

Hernández Martínez se vio obligado a renunciar en 1944, después de una huelga general, pero su mandato inauguró una serie de gobiernos militares que duró hasta 1979.

Desde la década de los 70, había un creciente descontento popular hacia los regímenes militares y las marcadas injusticias sociales imperantes en el país. A causa de esto, empezaron a formarse los grupos armados de tendencias comunistas, los cuales finalmente se fundieron en 1980 en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). En ese mismo año ocurrió el asesinato del arzobispo óscar Arnulfo Romero, un crimen perpetrado por grupos paramilitares. La década de 1980, marcó la historia de El Salvador por la guerra civil que devastó al país por 12 años y dejó un saldo de aproximadamente 80,000 muertos con el apoyo financiero y de artillería de $6 billones de parte del gobierno de los Estados Unidos. ósta guerra, también fue motivo para que un número aproximado de 500,000 personas migraran fuera del país, la mayoría hombres con destino a los Estados Unidos.

Tras la firma de los Acuerdos de Paz de 1992, El Salvador ha entrado en un período de relativa estabilidad política. Aunque el país encara aún muchos retos de carácter social y económico, no cabe duda que, en el siglo XXI la democracia y los derechos humanos continúan la búsqueda de consolidación como elementos fundamentales de toda nación que busca el progreso y la prosperidad.

Aunque hay muchos salvadoreños que han regresado al país, las migraciones continúan a diario y las remesas familiares ayudan a la sobre vivencia de muchos salvadoreños.

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